"Tosca" es una de las óperas más grandilocuentes del repertorio verista italiano, y es una de las más representadas en el mundo. Tal vez, una de las que más se recuesta en el teatro, donde el drama se exalta al máximo, y la intensidad se mantiene en un punto alto. La obra de Giaccomo Puccini abrirá la nueva edición del Septiembre Musical, mañana a las 21 en el teatro San Martín.

La pieza, dividida en tres actos, transcurre en Roma el 14 de junio de 1800, cuando Napoleón vence a Austria en la batalla de Marengo. La regie será de Jorge De Lassaletta, el director tucumano radicado en Buenos Aires; y la dirección orquestal, del maestro Emir Omar Saúl -que en 2011 cumplió la misma función con la exitosa puesta de "Aída"-.

Esta vez participarán más de 200 artistas, entre solistas, Orquesta y Coro Estables, Coro de Niños y figurantes, actores y cadetes del Instituto de Enseñanza Superior General José de San Martín. Los roles protagónicos estarán a cargo de la soprano Mariela Schemper (Tosca), el tenor Enrique Folger (Cavaradossi) y el barítono Leonardo Estévez (Barón Scarpia); la dirección del Coro Estable es de Ricardo Sbrocco; y Ana María Ternavasio conduce el Coro de Niños.

De Lassaletta ya estuvo a cargo de la regie de "Madame Butterfly", "Las bodas de Fígaro", "L' 'Elisir d'Amore" y "La Mamma" en Tucumán. Durante una entrevista con LA GACETA, no dejó de recordar que en la ópera, la música es la que manda, y que su objetivo es destacar la actuación del cantante.

- ¿Qué significa trabajar en esta ópera?

- Son papeles que marcan, indudablemente, que integran mucho al teatro por la intensidad dramática. Tanto para el barítono, el tenor y la soprano. Porque son como los máximos papeles a los que pueden aspirar los cantantes en lo que se llama el verismo operístico. "Tosca" es grandilocuente, ampulosa. Partamos de que Tosca es una actriz trágica muy conocida que está de novia con un librepensador, justo cuando Napoleón avanza sobre Italia. Es un personaje complejo, decididamente, que debe moverse entre las intrigas de la historia.

- ¿Cómo surgió la propuesta de hacer esta obra?

- Cuando estuvo Mónica Ferracani ("Madame Butterfly" y "La Traviata") conquistó a los tucumanos, y los tucumanos la conquistaron a ella. Por eso, cuando le preguntaron qué quería hacer para el próximo año, respondió "Tosca". Sucede que ahora, por otros compromisos profesionales debió viajar a Chile. Pero conseguí otra buena soprano como Schemper, una nueva Tosca.

- ¿Es una superproducción?

- Sí, es una producción muy grande, que necesita coros, figuración, una escenografía grande para los tres actos, porque uno transcurre en una Iglesia, y te plantea un clima especial; el otro en un castillo, y luego en su terraza, donde están las prisiones y se desarrolla el fusilamiento final. Lo primero que trabajé fue el espacio escénico, en el proscenio hay tres habitaciones.

- Hablanos de tu trabajo, de cómo planteaste la obra.

- Cuando me encargan como en este caso una ópera, son muchos meses de estudio de la obra, de su partitura, que es inagotable, pero también de su arquitectura. Uno debe documentarse bien e investigar el espacio, pero también cómo formar esos personajes. Con Puccini es como que uno no puede salirse, porque escribía todas las indicaciones; es difícil hacer una recreación. He visto versiones distintas de "Tosca", a veces, con un lenguaje escénico escindido del cuento, pero la que me propuse aquí es una tradicional, que respeta la partitura general de la pieza. Porque venir a Tucumán a hacer ópera es venir a ganar público, y entonces uno no puede salir con un delirio. En mi trabajo he tratado de profundizar la caracterización de los personajes.